Háblate y quiérete.

Comparto este post, ya que estoy tremendamente de acuerdo con lo que dice:

Lo que decimos, aunque sea falso, si lo repetimos muchas veces, termina por ser cierto. Incluso, como afirma el dicho, una mentira repetida se convierte en una verdad o, al menos, en algo que terminamos por creernos.
Cada día entablamos muchas conversaciones, pero hay una a la que apenas le prestamos atención, es al diálogo que establecemos con nosotros mismos. Hace tiempo que aprendí y, creo que lo hice bien, a dirigirme palabras amables a mi mismo. Se trata de procurar que el diálogo interior sea positivo. Sin embargo, no todos tenemos una conversación interior positiva y amable. Es frecuente que cuando se nos caiga algo soltemos sin más: ¡pero que tonto/a!; o también, en cualquier otra situación: ¡es que soy un desastre!

Si seguimos añadiendo frases negativas a las lista podemos poner los No puedo, no sé, todo lo hago mal, todo me ocurre a mi, que son un puñado de ejemplos que habitualmente algunos se dicen y queno conducen a nada, únicamente minan nuestra autoestima y nos perjudican gravemente.

El problema viene cuando, por desgracia, acabamos por interiorizar esas frases y creérnoslas. Así,nuestra autoestima y bienestar desciende, de forma que seremos incapaces de aprender nada nuevo, seguir adelante, crecer… de forma positiva.  Por eso la propuesta sería tratar de tener un diálogo amable con uno mismo. Así, cuando aparezca, sin más, una de esas famosas frases, hemos de frenarla en seco y cambiarla por otra más amable.

Te propongo eliminar, al menos, tres sentencias frecuentes de tu vocabulario para mejorar tu vida. Si no es posible inmediatamente, al menos, cuando te las digas, páralas en seco y recapacita sobre lo que te estás diciendo y, si es posible, cámbialas. Son estas:

  1. ¡soy un…! debe desaparecer, aunque la palabra que le siga sea positiva, porque el hecho de calificarnos nos enmarca y nos impide seguir desarrollando: Soy un … pero mañana puedo decidir ser otra cosa ¿Quien me lo impide? no nos califiquemos, no nos encasillemos..
  2. ¡pero que tonto/a! No somos así, simplemente algo no salió como esperábamos. Frenemos esa frase en seco y sustitúyela por un «vale, está vez fue mal, he aprendido y la próxima vez irá mejor»
  3. No puedo: Es una de las peores cosas que podemos decirnos porque nos impide conseguir nuestros objetivos. Si antes de empezar una tarea nos decimos: NO PUEDO, nos cerramos al avance, aprendizaje, a descubrir nuevas aventuras… sustityela por: ¡Voy a internarlo!

Así que no te digas frases negativas, sé amable en tu dialogo interno siempre, porque si no, terminamos por creérnoslo.

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5 claves para definir tu objetivo profesional

enpositivocoaching

¿Qué es el objetivo profesional? ¿Para qué sirve definirlo?. El objetivo profesional aquello que una persona se propone a la hora de buscar trabajo o mejorar profesionalmente.

Definir nuestro objetivo nos va a servir para trazar un plan de acción que nos acerque a él. Además nos sirve para dar forma a nuestro perfil profesional.

Os dejamos cinco claves que pueden ayudar a esclarecer el objetivo profesional:

  1. Autoconocimiento, hemos dedicado muchos post a este cometido, porque creemos que es el punto de partida para cualquier propósito que tengamos. En este punto será importante que pensemos en: ¿qué queremos?, ¿qué no queremos?, ¿qué nos gusta hacer?, ¿qué se nos da muy bien?, ¿cuáles son nuestras fortalezas? ¿y nuestras áreas de mejora?, ¿cómo estamos de motivados/as?, ¿qué importancia tiene para nosotros/as obtener ese puesto de trabajo?, ¿cuál es mi vocación?, ¿cuáles son mis creencias ante la búsqueda…

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Emociones – Cambio en positivo

Emociones, esas grandes desconocidas – Cambio en positivo.

vía Emociones, esas grandes desconocidas – Cambio en positivo.

 

Hoy comparto con vosotros un post de una compañera sobre las emociones. Me ha parecido interesante y lo reblogueo para que lo leáis.

Saludos,

Silvia Adame Fdez.

 

Las emociones son algo habitual en nuestras vidas ya que no hay un solo día en que nos libremos de ellas, de ellas se nutren también las películas, novelas, canciones… ¿pero alguien las entiende? Hay gente que ni siquiera tiene claro para qué sirven.

 

Ese es mi objetivo de hoy. Por una parte ayudarte a entender las funciones de las emociones y por otro intentar sacarles el máximo provecho.

 

Empezando por el principio la función principal de las emociones es darnos información. Responden a sucesos internos o externos, a veces son muy útiles y otras veces tenemos que conocerlas para no caer en sus trampas.

En general las más sanas responden a situaciones presentes. Por ejemplo, si la persona con la que he quedado llega tarde es normal que me sienta enfadada o molesta. Si un amigo me da una sorpresa y siento alegría… Hasta ahí ningún problema. 

A veces sentimos emociones al recordar situaciones pasadas o al imaginar situaciones futuras. Esto puede convertirse en un problema, si por ejemplo una situación pasada nos genera la misma emoción ahora al recordarla que en el pasado o cuando nos da por anticipar catástrofes que nunca van a ocurrir. En estos casos la emoción no cumple una función saludable por la fuerte intensidad y duración de la emoción; salvo en estos casos también estaríamos dentro de la normalidad.

La emoción es una combinación de sentimientos corporales y pensamientos. En terapia, la activación de las emociones es un requisito previo para poder cambiarlas y a veces es necesario después de experienciarlas poder crear un nuevo significado que nos permita seguir avanzando y no apegarnos a la emoción.

 

Si tuviéramos que resumir las funciones de las emociones serían las siguientes:

 

  •  La emoción nos informa de que algo ha sucedido
  • También informa a otras personas
  •  Nos prepara para la acción
  • Si ocurren respecto a una persona cercana, nos ayudan  a saber en qué estado está la relación con esa persona.
  •   Evalúan si las cosas nos van bien o no

No siempre nos gusta lo que sentimos pero es necesario prestar atención, es como si decidiéramos prescindir de uno de nuestros sentidos ¿a qué no lo haríamos a pesar de que no nos guste lo que vemos u oímos? Las personas que deciden ignorar esta información tienen muchos problemas interpersonales.

Un primer paso que te propongo es que para incrementar tu conciencia emocional realices un diario emocional. En él, 3 veces al día escribe la última emoción que has sentido y describe tu experiencia.

 

¿Qué nombre le darías a esa emoción? ¿Cuál es la emoción que aparece de forma más repetida en tu vida? ¿En qué duración e intensidad? ¿Qué sentiste en tu cuerpo? ¿Había algún pensamiento? ¿Hiciste algo o sentías la necesidad de hacer algo? ¿Qué situación la provocó? ¿Qué información te está dando?

 

Una vez que realices habitualmente este ejercicio tendrás el primer paso superado: serás consciente de tus emociones.

Un segundo paso muy importante es que distingas entre los distintos tipos de emociones que existen, no de todos nos podemos “fiar” igual, algunos ocultan y otros no dicen del todo la verdad.

Veámoslo:

  •  Emociones primarias adaptativas serían las que decimos que surgen en el presente en respuesta a una situación, son adaptativas.

  •   Si esta emoción en principio adaptativa se vuelve crónica, nos genera gran malestar…pasaría al segundo grupo, emoción primaria desadaptativa.

  • Las emociones secundarias serían aquellas que aunque aparecen en un primer lugar en realidad, al profundizar un poco más ocultan una emoción más real. Por poner un ejemplo un chico que le ha dejado su pareja por otro y esta enfadadísimo, parece normal ¿no? Pero ¿qué puede haber detrás de este enfado? ¿Quizá tristeza? Si nos quedamos en la emoción superficial probablemente no lleguemos a la tristeza que hay detrás.

  •  Un último grupo lo formarían las emociones instrumentales, su nombre viene de que las usamos como instrumento para conseguir algo, son a veces manipulativas y lo peor de todo es que la mayoría de veces no somos del todo conscientes de ellas; pero quizá si preguntas a alguien cercano sepa decirte un estilo emocional tuyo que le “saca de sus casillas”. Quizá llorar cada vez que te acusan de algo, quizá enfadarte y gritar cuando no te quieren dar la razón… Si son utilizadas con mucha frecuencia pueden generar rechazo en el otro al sentirse utilizado, sin saber nosotros muy bien por qué.

 

Cuando hemos llegado  a este punto y hemos sido capaces de saber ante qué tipo de emoción nos encontramos habremos alcanzado nuestro segundo objetivo de hoy: aprovechar la información que nos dan las emociones para saber cuándo guiarnos por ellas porque son auténticas y saludables y cuando necesitamos ser sinceros con nosotros mismos porque hay información que nos están ocultando.

 

Este es un largo proceso que requiere mucha práctica, pero espero que te animes a andar por el resbaladizo sendero de las emociones sin miedo a caer a veces porque si eres capaz de prestar atención al camino descubrirás cosas maravillosas.

 

Elena de Miguel

Psicóloga y coach

La ira no es la respuesta vía @epsicologia

La ira no es la respuesta vía @epsicologia Muchas personas reaccionan con rabia cuando se sienten amenazadas. Es un estado de alerta que genera adrenalina a través de la activación del sistema nervioso simpático para que podamos combatir lo que en un momento se interpreta como una amenaza.

En su acepción más positiva, la ira tiene como objetivo darnos fuerza para protegernos y poder sobrevivir. Pero muchas veces mostramos exacerbación cuando no la necesitamos. Esta emoción tiene muchas consecuencias a nivel fisiológico y de comportamiento: el pulso se acelera, el corazón late rápido, la respiración se agita; pero también conlleva que las personas a su alrededor se sienten incómodas, amedrantadas, con miedo y deseos de alejarse. Nadie quiere relacionarse con una persona que estalla de forma descontrolada y que dice y hace cosas que luego cuesta olvidar, y que en muchos casos condicionan el trato de por vida.

Lo que empieza en cólera acaba en vergüenza” BenjamIn Franklin

Esta forma de actuar tiene un claro desen­cadenante: el pensamiento. El iracundo está valorando el contexto como algo terrible, y sinceramente no lo es, salvo que detrás de usted corra un oso fiero. La cólera no es una respuesta eficaz para comunicarse. Así que olvide la idea irracional de que por las malas se consigue todo o de que hay personas que no reaccionan salvo que se les dé un grito.

El campo de las emociones es riquísimo: la tristeza, la frustración, la alegría, los celos o la pena. Tiene cientos de ellas. ¿Por qué ha elegido expresarse con furia? Si lo que necesita es desahogase, hágalo, pero no con este traje que le genera malestar a usted y a quienes le rodean. No existe ningún manual en el que se especifique que la ira es la respuesta idónea para expresarse cuando algo sienta mal.

También puede practicar el humor y contemplar la vida como un lugar más divertido. Que alguien le adelante por la derecha puede ser una amenaza o una situación cómica si se imagina a su conductor desnudo con un gorro de Papá Noel en la cabeza. ¿Va a cambiar su forma de conducir proyectando su rabia a través del cristal del coche? No, seguramente su estado de tensión le lleve a precipitarse en la siguiente maniobra.

Hay personas que muestran ira para escenificar su enfado. Como si la irritación fuera más real si se evidencia de forma violenta que si se escenifica con tranquilidad. Busque la causa y localice el motivo de su enojo. Y pregúntese: ¿el motivo justifica la respuesta? Si es no, piense con hoja de papel y lápiz delante en otras alternativas para enfrentarse a su enfado y resolverlo. Busque muchas, haga una tormenta de ideas, incluso basadas en el humor: ¿cómo pensaría y reaccionaría alguien que vive en la campiña, rodeado de pájaros y con un ritmo lento de vida? Ojalá consiguiera reírse mientras realiza el ejercicio. La risa relajará su sistema nervioso y podrá contemplar el momento desde un punto de vista más enriquecedor.

Una vez que tenga escritas todas las alternativas, léalas y decida, en función de su forma de ser, cómo le gustaría comportarse la próxima vez ante esta situación.

Si te enfadas, piensa en las consecuencias” Confucio

Igual no consigue actuar de esta forma alternativa inmediatamente, pero a base de interés y entrenamiento, seguro que en un futuro muy próximo consigue ir controlando poco a poco su manera de proceder.

Los consejos para controlar su ira y buscar otras alternativas más sanas para mostrar su enfado deben empezar por preguntarse cómo de amenazante es el motivo que lo genera. La valoración racional de la situación, contemplarla desde otra perceptiva, le dará una dimensión diferente.

Practique un idioma sereno. Lo que se dice a sí mismo le lleva a sentir de una forma determinada. Si no quiere experimentar furia, no se hable con términos como “horrible”, “no lo soporto”, “estoy hasta las narices”. Suavice y utilice expresiones del tipo “es desagradable, pero es pasajero”, “a veces esto es cansino”, “si tuviera que elegir, no sería esta mi decisión”.

Para conectarnos

PELÍCULA

‘Un día de furia’,

dirigida por Joel Schumacher y

protagonizada por Michael Douglas.

CANCIÓN

‘Cruz de navajas’

Mecano

Nos cuenta cómo los celos, el impulso

y la rabia nos llevan

a situaciones que no tienen vuelta atrás.

Trabaje su información propioceptiva. Exprésese lento, sonría a pesar de que no tenga ganas, exprese serenidad con los gestos de su cara y de su cuerpo, hable bajo y entone sin rabia. Adoptar la postura corporal y el volumen y tonalidad de una persona tranquila hará que su cerebro interprete que está en paz y mandará la orden de serenar el sistema nervioso.

Si la ira y el estado de enfado se mantienen en su vida como una constante en lugar de ser algo puntual, practique alguna técnica que le relaje: yoga, deporte, mindfulness, técnicas de relajación muscular. Cualquier ejercicio que le permita equilibrar el interior para ser paciente en el exterior.

Entrénese en habilidades sociales e inteligencia emocional. Entender los puntos de vista de los demás le permitirá ser más flexible y tolerante. Uno de los factores que nos llevan a ser irascibles es la falta de comprensión con los demás, o con los tiempos que manejan los otros, o con las formas de proceder. Entienda que no todos somos iguales, que llevamos ritmos distintos, que funcionamos de diferentes formas. Escuche por qué las personas actúan de otra manera y trate de entenderlos de forma sincera y de ponerse en el lugar de ellos. Igual esta otra visión le relaja.

Mejor ser prudente. Las personas irascibles creen que tienen el derecho a verbalizar todo lo que les pasa por la mente. A pesar de que ser sincero es una virtud, la sinceridad sin tacto es mala educación. No se crea con el derecho a decirle a todo el mundo lo que tiene que hacer y a dar consejos que nadie le ha pedido. Resérvese parte de información y quédese tranquilo, no reventará si no dice todo lo que piensa. Muchas de las personas bocazas terminan arrepintiéndose más tarde de lo que dijeron. Ahórrese este malestar.

Vaya sacando piedras de la mochila y no deje que se le acumulen los malos ratos. Resuelva problemas, tome decisiones, llame a quien le ofendió o con quien se siente ofendido y ponga en su agenda sonrisas en lugar de caras tristes. Pruebe a hacer este ejercicio: anote en una hoja todos los frentes que tiene abiertos y que le generan malestar. Al lado de cada frente anote cómo va a proceder, no lo que necesita de los demás para resolverlo, sino lo que usted tiene que hacer para cerrar esa carpeta. Ponga fecha y actúe. Y cuando lo solucione, ponga al lado un smile. Ahora tiene un motivo de felicidad y no una carga.

Practique actividades que le hagan sentir bien. La ecuación es sencilla. Si en su balanza hay más placer que obligaciones, se sentirá bien y a gusto. Se sentirá feliz, y las personas felices son menos agresivas e irascibles.

Tenga siempre en la mente una palabra clave: stop, tranquilo, slow… cualquier señal que lleve implícita la orden de parar, tomarse las cosas con calma, imprimir otro ritmo. Repítala y recuerde que siempre tendrá tiempo para dispararse si al final cree que es la mejor opción. Pero dese tiempo para analizar si otras posibilidades le harán sentir mejor, alcanzar otros resultados, sentirse cómodo con las personas.

Por cada minuto que permanece con rabia,

usted pierde sesenta segundos de paz”

Ralph Waldo Emerson

Y recuerde: usted no es globo, no hace falta que reviente cuando algo le pincha. Tiene capacidad para controlarse e inhibirse si así lo decide. Una de las consecuencias emocionales de las personas con ira es la sensación de falta de control. Son las situaciones las que los controlan a ellos.

Los coléricos pueden llegar a sobrepasar límites insospechados. Las consecuencias pueden ser muy peligrosas, no solo para el que recibe el ataque verbal o físico, sino para quien se emplea a fondo en este descontrol. No se deje arrastrar por arranques emocionales. Tener control es posible y está en su mano.

Los adultos son modelos de conducta no solo para los hijos, sino para cualquier adolescente o niño que les observa; también para otros adultos. Si aprenden que la ira es una forma de obtener poder, también querrán hacer lo mismo.

La ira no es la respuesta | El País Semanal | EL PAÍS.

vía La ira no es la respuesta | Consulta de Psicología | |Psicólogo Leganés Carabanchel Alcorcón Móstoles Getafe Fuenlabrada.

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Contenido seleccionado por, Carlos G. Torrico Psicólogo, para ePsicologia.eu

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Manual práctico Liderazgo Positivo: Comunicación positiva @JulianPelacho

Manual práctico sobre Liderazgo Positivo: Comunicar de forma positiva |.

vía Manual práctico sobre Liderazgo Positivo: Comunicar de forma positiva |.

thankyou

Este post no sólo habla de liderazgo positivo, sino que también se puede extraer información útil sobre comunicación con los demás, positiva y eficaz, basada en el conocimiento de nuestros logros y nuestras fortalezas personales. Al conocer mejor nuestros logros, nos resulta más fácil identificarlos en los demás y construir así relaciones más positivas, basadas en comunicación positiva en detrimento de la comunicación negativa.

 

Javier no va a dar feedback a sus colaboradores entre sesión y sesión. Ni por asomo. Participa con sus compañeros –mandos intermedios- en un proyecto de gestión por competencias asociada a laimplantación del sistema lean manufacturing en su empresa. Los líderes tienen que evaluar formalmente las competencias de los miembros de sus equipos como consecuencia de este modelo de gestión. Esta función es nueva para ellos y necesitan un entrenamiento previo.

De qué poco le ha servido a Javier haberse sentido bien consigo mismo un par de horas antes. Y lo importante no es el haberse sentido bien, que no es poco, sino la razón que le ha hecho sentir bienestar. Porque Javier tiene fama en su empresa de ser un experto en su materia, de ser un gran técnico. Pero es, como directivo, una persona fría y muy poco cercana a sus colaboradores. Por lo visto, es también bastante frío en su relación consigo mismo. De ahí su extrañeza al haberse topado en el inicio de la sesión de entrenamiento con emociones como la sorpresa, la tranquilidad, el orgullo o la alegría. Sentirse bien consigo mismo en el entorno laboral es un hecho poco frecuente en el caso de Javier. Y se le nota. Su expresión de incredulidad, de asombro –casi- lo dice todo. El bienestar y el trabajo son para él –como para casi todas las personas de esta empresa- conceptos incompatibles.

¿Qué ha hecho brotar en Javier –y en sus compañeros de proyecto- esas emociones? Simplemente, les hemos invitado a realizar la actividad “el árbol de la autoconfianza”. Antes de evaluar a otros, es mejor evaluarse a uno mismo. Si somos capaces de identificar nuestros logros profesionales, estaremos en mejor disposición de apreciar los logros ajenos, por pequeños o cotidianos que nos parezcan. Si, además, somos conscientes de qué fortalezas nos permitieron conseguir éste o aquél logro, es posible que experimentemos emociones positivas. Porque volvemos a saborear aquello que nos pasó desapercibido –por normal-. Porque lo que en su momento nos creó malestar, con la perspectiva del tiempo, cobra sentido. Compartir estas experiencias con los “grupos sabios” siempre es un motivo de satisfacción para nosotros cuando realizamos esta actividad. Prueba a hacer esta actividad, ¡ya nos contarás!

De hecho a muchos participantes les cuesta identificar inicialmente un logro profesional. Cuando no existe una cultura del reconocimiento (Greenberg y Arakawa), todo, aunque cueste, es “normal” y se supone que hacer bien nuestro trabajo es, sin más, lo que se espera de uno. Y punto. Cuando, además, la velocidad con la que vivimos no nos permite “parar”, cualquier logro queda sepultado por cientos de nuevos objetivos, decisiones, imprevistos… Pero en este proyecto, Javier y sus colegas han parado y han saboreado, con consciencia, el hecho de saberse y sentirse competentes. Por eso experimentan bienestar. Se sienten, además, apreciados y apoyados por sus compañeros de proyecto en este descubrimiento pues muchos de los logros acaban siendo comunes.

Ninguno de los participantes conocía las investigaciones de Kim Cameron sobre Liderazgo positivo. Pero como si las hubiesen conocido. Porque se da cuando el lenguaje afirmativo y solidario sustituye al lenguaje negativo y crítico. Porque los comentarios positivos de aprecio, apoyo, ayuda, aprobación o los halagos sustituyen a los negativos que manifiestan crítica destructiva, desaprobación, insatisfacción o descalificación. Para Cameron, el líder debe saber elogiar y ser comprensivo, sin dejar la corrección y la crítica cuando sean necesarios, pero éstos siempre en contexto positivo. Por eso, identificar fortalezas asociadas a logros así como dar feedback correctivo de modo adecuado son dos estrategias clave del líder positivo.

En esto, sencillamente, ha consistido la actividad del “árbol de la autoconfianza”. Ahora ya saben –a través de su experiencia personal- cómo hacer sentir competentes a sus colaboradores. Apreciar sus fortalezas y reforzarlas cuando han sido claves en la consecución de los objetivos es una estrategia relativamente sencilla y altamente positiva vistos los resultados. La sesión termina y queda pendiente para la siguiente analizar el impacto del trabajo de campo propuesto entre sesión y sesión: simplemente “dar feedback”

Roberto, otro de los participantes, se despide amablemente. No sin antes compartir conmigo su bienestar –aunque no sabe a ciencia cierta a qué se debe- y la mejora de las relaciones con sus compañeros durante estas semanas de proyecto. Incluso han vuelto a quedar después del trabajo para tomar algo. Está contento y yo me alegro sinceramente por él pues lo que está experimentando es fruto del esfuerzo y curiosidad con el que se está manejando en este escenario de aprendizaje.

Pero Javier en cambio, se muestra taciturno a la finalización de la sesión. “¿Qué te pasa”, le pregunto. “No voy a dar feedback”, responde hierático. Ante mi pregunta de por qué, responde que “en esta empresa nadie dice esas cosas y yo no le he hecho nunca; así que mejor seguir con lo mío no sea que alguno vaya a pensar que quiero algo de él”.

No le contradigo. Lo dejo en sus manos pues, en el fondo, le comprendo. Mirando hacia la alta dirección sé que no hay un líder positivo que vaya a apreciar el trabajo de Javier, Roberto y los demás mandos intermedios. Y, con toda seguridad, este Director General querrá que la gente sea muy competente para conseguir resultados a través de los sistemas innovadores de mejora continua que está implantando.

Queda camino por andar, afortunadamente. Y mucho que aprender. Pues de nada sirve disponer de nuevos sistemas de gestión o de últimas tecnologías si un supuesto líder consigue sistemáticamente que sus equipos no se sientan competentes mediante el uso de una comunicación descalificadora y de desaprobación casi constante. Líderes negativos…¡qué poco se sospechan de nuevo a sí mismos!. Pero la semilla del liderazgo positivo, más saludable y más productivo, está plantada. Al tiempo.

Nosotros… ¡seguimos!

Julián Pelacho

Director de Conmac Acción Positiva

En vez de preocuparte, ocúpate en la solución. #Positivo

La preocupación es la intranquilidad e inquietud provocada por pensamientos sobre algún hecho futuro. ¿Por qué pienso tanto sobre el futuro si, de todos modos, el hecho es incontrolable, en cuyo caso no se puede hacer nada y, si es controlable, se puede controlar y prevenir? Porque tenemos miedos e inseguridades. 

Y es que, la incertidumbre nos desconcierta y, como seres humanos que somos, necesitamos sentir control sobre todo lo que nos rodea, lo que se traduce en sentirnos seguros. Ante situaciones de incertidumbre, en las que no controlamos todos los aspectos del entorno de una situación futura, nuestra mente empieza a cavilar y comienzan a surgir pensamientos cada vez más enmarañados. Anticiparnos a los problemas y no dejar de pensar en ello no nos hace ningún bien, sino todo lo contrario. Estos pensamientos distan mucho de sernos útiles, ni mucho menos te van a ayudar a solucionar aquello que te preocupa.

Yo te propongo una acción alternativa. En vez de pre-ocuparte, ocúpate en solucionar el problema. Quitemos el PRE y ocupémonos del problema. Los pensamientos, sin acciones concretas que nos lleven a una solución eficaz, no sirven para nada, salvo para perder el tiempo, sentirnos aún peor y empeorar la situación que nos inquieta.

Cambia tus pensamientos inútiles por pensamientos operativos, que te lleven a hacer algo por cambiar esa situación que te disgusta y tanto te inquieta. Dedica ese tiempo tan valioso a hacer algo útil. Puedes pensar, por ejemplo:

1. – ¿Cómo me siento ahora y porqué?

2. – ¿Qué es lo que realmente me preocupa de esta situación?

3. – ¿Qué sería lo peor que podría pasar? ¿Es realmente tan malo?

4. – ¿Se puede evitar que ocurra?

5.- Si no se puede evitar, ¿tiene sentido que lo pase mal anticipadamente?, ¿podría yo obtener algún beneficio/aprendizaje de esa situación?

6.- Si se puede evitar, ¿qué puedo hacer? Piensa, al menos, tres acciones y sus consecuencias más probables antes de elegir una de ellas.

7.- Después comprueba tus progresos y piensa qué tal te ha ido, si ha salido como esperabas y si estás satisfecho con la elección.

 

Este análisis te ayudará a pasar a la acción, en vez de perder el tiempo y aprender a mejorar en la solución de tus problemas.

Recuerda: Olvida el PRE y OCÚPATE de la situación.

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Saludos,

Silvia Adame Fernández.

Licenciada en Psicología, Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores.

Miembro de la Comisión de Envejecimiento del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Oriental.

Miembro de la Sociedad Española de Psicología Positiva.

El afecto positivo y su relación con la salud #EnvejecimientoSaludable

Envejecimiento Saludable

El afecto positivo hace referencia a la capacidad deexperimentar emociones positivas, representando la dimensión de la emocionalidad placentera. Se manifiesta a través de alegría, motivación, energía, deseos de afiliación y sentimientos de logro o éxito. Las personas con alto afecto positivo suelen experimentar sentimientos desatisfacción, gusto,entusiasmo, energía, amistad, afirmación y confianza

Mayores

Diversas investigaciones demuestran que el afecto positivo estárelacionado con una mejor y una mayor longevidad. Por ejemplo, en una investigación prospectiva, de dos años de duración, realizada con personas de entre 65 y 99 años, observaron que la presencia de afecto positivo o bienestar emocional tiene un impacto distinto a la ausencia de depresión, o de afecto negativo. Además, los resultados obtenidos indicaban que el afecto positivo protegía a los individuos del deterioro físico producido por la edad, repercutiendo positivamente en su independencia funcional y esperanza de vida. Además…

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¿Por qué nos resistimos al cambio?

enpositivocoaching

Según  el diccionario de la RAE, resistir es tolerar, aguantar o sufrir. En otra acepción del término lo define como combatir las pasiones o deseos.

Es posible que estés aguantando o incluso sufriendo situaciones que podrías cambiar pero no lo haces. Lo que sí vamos a hacer hoy y la próxima semana es ver que mecanismos psicológicos más o menos conscientes nos hacen sufrir una situación o combatir nuestros deseos. En definitiva, por qué aguantamos una situación que no nos resulta agradable cuando tenemos la posibilidad de cambiarla.

El primer mecanismo que usamos es el de oposición. Se llama así a la creencia de que si tenemos una cosa no tendremos otra, son opuestas. La realidad es que muchas de estas situaciones son compatibles. Por ejemplo, puedo decir “no” sin que los demás se enfaden conmigo, puedo defender mis opiniones sin entrar en confrontación con los demás…

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Optimista o pesimista ¿quién es más realista?

Las personas que tienden a ser optimistas son más realistas que aquellas que tienden a ser más pesimistas. ¿Por qué? Los optimistas valoran más opciones que los pesimistas, ya que estos se centran más en los aspectos negativos y no valoran con objetividad la situación.

enpositivocoaching

Según la RAE, optimismo es la propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable.

Hay personas que de forma natural siempre tienden a verlo todo negro, a encontrar los aspectos más desfavorables de la situación, a percibir las cosas como difíciles o imposibles. Y si parten de esa premisa ¿tendrán motivación para intentar cambiar las cosas? ¿se lanzarán a intentar cosas nuevas? Sus expectativas tienden siempre al fracaso, por lo tanto muchas veces tiran la toalla anticipadamente.

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estás en lo cierto.” Henry Ford

Cuando hablamos en los distintos talleres de tener una autoestima alta, de ver la parte positiva de lo que nos acontece, las reacciones son diversas, por supuesto que las personas pesimistas en seguida atacan diciendo, “Es imposible, ¿dónde está la parte positiva de haberme quedado sin trabajo?”

optimismoEs cierto que quedarse…

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No te tomes la vida tan en serio

La forma de ver las cosas está en nuestro sistema de creencias, al que hemos ido dando forma durante toda nuestra vida. Depende de nosotros mismos cambiar nuestra actitud y restar importancia a lo negativo, saboreando lo positivo de todo aquello que nos sucede.

Coaching Feliz

reaccion-cerebro-tipos-risas Muchos sufrimientos podrían ser evitados si los mirásemos desde otro punto de vista. Frecuentemente tendemos a magnificar los sinsabores de la vida y a reducir el goce de las alegrías . Normalmente lo hacemos de forma inconsciente. La clave está en saborear las alegrías y en no dar tanta importancia a los contratiempos.

Todo depende de tu enfoque. Imagina que asciendes volando por el cielo dejando atrás tu casa, tu barrio, tu país, la Tierra y contemplas tus problemas desde el espacio. ¿Son tan importantes? Los problemas son los mismos pero tu enfoque a cambiado tu estado de ánimo.

Cuando veas que empiezas a dejarte llevar por el desánimo no te quedes sin hacer nada. ¡Reacciona! Eleva tu punto de vista y elevarás tu estado de consciencia. Lo importante es que el espíritu tome las riendas de la situación. Eres un espíritu bueno, bello y eternoy nada…

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