Saber manejar las discusiones y recibir críticas.

http://www.europapress.es/salud/noticia-saber-escuchar-salvaguardar-estado-emocional-claves-evitar-discusion-20121124132315.html

Las discusiones peligrosas, que son aquellas en las que “tenemos como prioridad tener la razón”, no suelen lograr ningún resultado y son capaces de dañar la relación entre las personas implicadas, por ello el psicólogo Antonio de Dios recomienda escuchar, evitar los individualismos, tratando de salvaguardar el estado emocional de la otra persona.

Las discusiones, aquellas que no forman parte de un debate, sino que puede calificarse de pelea, ya sea en el ámbito familiar, social o laboral, son “peligrosas”, porque dañan la relación y traición a los valores, explica a Europa Press este especialista del Hospital USP Marbella.

En parte la culpa es del cerebro, ya que como indica, “ante una situación de estrés o peligro, el cerebro emocional consigue que las personas dejen de pensar para salvar la identidad personal”, esto provoca que,“al tratar de salvar nuestra identidad, se dañe la del otro”.

En una discusión, “las personas implicadas suelen luchar por tener la razón. Lo que no solemos percibir es que, cuanto más tratamos de tener razón, más empujamos al otro a ponerse a la defensiva y a dejar de escuchar”; cuando se llega a esta situación, además del gasto de energía, “jamás se llega a un entendimiento”.

Así, a la hora de dar las pautas necesarias para tener una discusiones eficaz, destaca como muy importante tratar que la otra persona se sienta segura antes de intentar tener razón, es decir “salvaguardar el estado emocional” y eso se consigue, sobre todo, “sabiendo escuchar”.

“Cuando escuchamos el mensaje que se trasmite al otro es que es importante para mi, y cuando se trasmite ese mensaje, entonces, esa persona puede sentirse segura”, afirma, aunque para escuchar bien debe hacerse desde los valores de la otra persona, ya que “la clave es escuchar sin tener porqué estar de acuerdo”. En resumen, “hay que hacerle sentir importante, válido y seguro”.

MEJOR ESCUCHAR QUE HABLAR

A su juicio, “cuando la discusión pasa un nivel de excitación, la otra persona ya no está escuchando, está a la defensiva, cualquier conversación no va a llegar a ningún punto, porque no va a haber posibilidad de entendimiento”.

Por otra parte, “si se produce una discusión lo más importante no es lo que decimos, sino cómo lo decimos. Debajo de la conversación que trata de dirimir quién tiene razón hay otras que versan sobre las emociones de cada persona y también sobre su validez”.

De este modo, De Dios reafirma que “dos no discuten si uno no quiere”. Las claves para evitar una discusión es dejar de hacer monólogos y empezar a hacer preguntas, ya que “las personas más eficaces en una discusión son las que pasan más tiempo escuchando que hablando y sus intervenciones son curiosas y llenas repreguntas”.

Del mismo modo, afirma que las personas más eficaces son aquellas que saben escuchar y hacer sentir bien a los demás, “ser capaces de manejar conversaciones difíciles es garantía de éxito”. Uno de los motivos más frecuentes por los que las discusiones son inútiles es porque nos olvidamos de respetar las interpretaciones y, sobre todo, los valores de la otra persona.

Aunque desconoce si han aumentado las discusiones con respecto a otras épocas, sí cree que se discute mucho, posiblemente debido a que “la sociedad actual fomenta la inseguridad individual”“Normalmente lo que se hace bien vale poco, mientras que cuando se hace algo mal todo el mundo lo señala”, añade.

RESPECTAR LOS VALORES

“Normalmente estamos tan pendientes de nuestro punto de vista que lo defendemos incondicionalmente sin ni siquiera pensar que si la otra persona opina diferente quizás sea porque tiene información que nosotros no tenemos” y, en este sentido, advierte de que “solemos considerar que lo que está bien es aquello que comparte nuestros valores”.

“Pero quizá lo más importante sea aceptar que en ocasiones los valores de cada persona son diferentes y tenemos que elegir entre respetar los de los demás y hacerles sentir escuchados, entendidos y valorados, o defender los nuestros (valores) pese a que con ello estemos renunciando al Amor para tener razón”, añade.

De Dios cree que el problema no es tanto por qué se discute, sino que se discute normalmente porque la persona se encuentra insegura; “nadie debe tener poder sobre las emociones de uno a no ser que se le permita, y si no se siente insegura la persona, no entra en una discusión”, afirma.

Del mismo modo, aclara que, ante una discusión, uno no debe buscar ser refutado por el otro ya que, lo importante, “es ponerse en el lugar del otro”. “Cuando una persona necesita sentirse entendido en una discusión es una cuestión emocional, entonces debería preguntarse por esa dependencia, por qué como adulto tiene necesidad de ser entendido”, concluye.

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Mi aportación:

Cierto es que cuando alguien nos comenta algo que le molesta de nosotros, es decir, nos hace una crítica, nos ponemos a la defensiva y dejamos de escuchar. En el curso que impartí la semana pasada estuvimos trabajando cómo recibir críticas. Al igual que comenta el psicólogo entrevistado, lo primero es practicar la escucha activa. Prestar atención al contenido de la crítica. Además de intentar comprender qué es exactamente lo que le ha molestado a la persona de nosotros, hacemos que se sienta escuchada y favorecemos la comunicación. De otro modo, si no escuchamos y estamos a la defensiva, favorecemos la discusión e impedimos el buen entendimiento entre las partes. Por eso es tan importante.

Por otro lado, cuando la crítica es general, siempre es recomendable preguntar e intentar concretar. Preguntas del tipo ¿A qué te refieres con … (que soy una egoísta, por ejemplo)? Cuanto más clara y concreta sea la crítica, más fácil será comprenderla, ponerse en el lugar del otro e intentar cambiarla, si se está de acuerdo con ella.

Pero además de prestar atención a lo que dice la otra persona y concretar acerca de lo que se nos critica, es importante empatizar con la persona y mostrarle nuestro acuerdo o desacuerdo. También tenemos que tener en cuenta que hacer una crítica o pedir un cambio de comportamiento no es fácil. Probablemente, la persona no quiera que nos enfademos con ella y le cueste decírnoslo, lo mismo que nos pasaría a nosotros si queremos hacer una crítica. Por ejemplo, podemos decir “entiendo que te sientas molesto, yo estaba en esta situación…”.

Cuando la situación se vuelve acalorada y ya no sabemos ni lo que decimos, siempre es mejor practicar el autocontrol y dejar la discusión para otro momento, respetando así los valores del otro. Una vez se haya pensado con tranquilidad, la situación se ve de otra manera y también facilita que nos pongamos en el lugar del otro. Muchas veces viene bien escribir una carta dirigida a la persona contándole cómo vemos la situación y cómo nos sentimos. Al final de la carta, habremos cambiado nuestra opinión sobre la situación. Al principio, nos sentimos dañados y no podemos ponernos en el lugar del otro, pero conforme escribimos, vamos viendo la situación desde ambas perspectivas.

Sin más, espero que lo pongáis en práctica. Son consejos muy útiles, que favorecen las relaciones interpersonales.

Un saludo,

Silvia Adame Fernández

Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores.

 

 

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La “zona de confort”

El concepto “zona de confort” es muy utilizado en coaching, e induce a error la primera vez que lo escuchas. Parece que sea el término que define una situación en la que nos encontramos bien, cuando no tiene porqué y, de hecho, muchas veces nos encontramos realmente mal y necesitamos salir de ella para encontrarnos mejor.

En realidad, la zona de confort es un estado al que nos hemos acostumbrado, donde nos hemos creado unos hábitos que marcan nuestro comportamiento y nos hemos autoimpuesto unos límites y unos pensamientos, sin plantearnos cambiar, o sin atrevernos a ello. En este estado podemos estar bien o ser infelices, pero en todo caso nos marca las decisiones que tomamos, ya que éstas se hallan dentro de los límites para que nuestro estado no cambie. Como consecuencia no arriesgamos, no hacemos nada diferente, y en caso de que seamos infelices, nos impide salir de la trayectoria que nos hace infelices.

Para que una terapia funcione (y en el coaching es vital) debemos estardispuestos a hacer cambios, a arriesgar, y para eso necesariamente hay que salir de la zona de confort. Hay que trasladar lo que nos dice el terapeuta a nuestra vida cotidiana, y precisamente nos resulta difícil porque somos “animales de costumbres” y nos cuesta romper con los hábitos. Pero de nada sirve hacer terapia si luego nos aferramos a la situación que teníamos de inicio.

Fuera de la zona de confort se halla la zona de aprendizaje, donde intentamos cosas nuevas (nuevas decisiones, nuevas actitudes, nuevas conductas…) que nos pueden salir bien o mal, pero que en todo caso nos van a servir para aprender a dar respuestas diferentes a las situaciones que se nos plantean, cambiando el resultado. Esto es lo más importante: si lo que teníamos nos mantenía estancados, las nuevas estrategias nos dan todo un nuevo abanico de posibilidades que pueden llevarnos a una situación mucho más satisfactoria, y finalmente, a conseguir nuestros objetivos.

Mi opinión:

Estoy totalmente de acuerdo con los autores de este post en lo que concierne a la comodidad de la zona de confort. No es que la persona se encuentre bien en esa situación, sino que muchas veces nos resistimos a cambiar una situación por miedo a lo desconocido y miedo al fracaso. Pensamos que “mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, cuando la mayoría de las veces no tiene por qué ser así. Falta un poco de autoconfianza y seguridad en uno mismo para atreverse a salir de la zona de confort y entrar en la de aprendizaje, donde no sabemos que puede pasar pero, de todos modos, si ya estamos mal, ¿qué perdemos por intentarlo? Al menos, nos quedará la satisfacción de que conseguimos atrevernos y arriesgar en aras de un futuro mejor. Al no depender el éxito completamente de nosotros, no lo tenemos garantizado pero sí podemos estar satisfechos en el sentido de que lo intentamos y lo hicimos lo mejor posible.

¿Qué opinas tú al respecto?

Silvia Adame Fernández

Licenciada en Psicología

Máster en Gerontología, Dependencia y Protección de los Mayores

La actitud…

“No es lo que te pasa lo que determina tu futuro.

Es lo que haces con lo que te pasa.

Es tu actitud ante lo que te pasa.

Es cómo respondes ante lo que te está pasando.”

Germán González y Ana María Liñares.

Gritos y susurros

¿POR QUE GRITAN LAS PERSONAS?
                 
Un dia Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente: ¿por qué las personas se gritan cuando estan enojadas?

Los hombres pensaron unos momentos:
porque perdemos la calma <dijo uno>, por eso gritamos.
Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó Meher Baba; ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿por qué gritas a una persona cuando estás enojado?. Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.
Finalmente él explicó:
Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán q gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego Meher Baba preguntó:
¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente… ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Meher Baba continuó: -Cuando se enamoran aún más ¿Qué sucede? No hablan, sólo susurran y se acercan mas en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.
Así es ¡cuán cerca están dos personas cuando se aman!
Luego Meher Baba dijo:
Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

Cuando nos enfadamos, hacemos y decimos cosas de las que luego nos arrepentimos. Hacemos sentir mal a la otra persona con lo que  le decimos y es algo innecesario. Es mejor tomarse un respiro y pensar, dejar la discusión para más tarde, cuando hemos pensado las cosas tranquilamente. A veces, también sirve escribir lo que queremos decirle a la otra persona. Si lo probáis, veréis como, poco a poco, lo que escribís se va suavizando y termináis de escribir con mejor sensación. En uno de los primeros posts que  escribí, hablo sobre esto. Espero que os haya gustado.
Un saludo.

Atrévete

Muchas veces, los miedos, la comodidad en una situación, evitan que hagamos lo posible por cambiar una situación que no nos gusta. El miedo a no ser capaz, a cometer errores, nos limita a la hora de tomar decisiones y de pasar a la acción. Si no nos equivocamos, no podemos aprender de los errores. Nunca sabremos si hubiéramos sido capaces de hacer bien eso que nos hubiera gustado. Nunca sabremos si hubiera salido bien. Es mejor caer y levantarse que no hacer nada por miedo a caer. Si no vivimos experiencias, si no hacemos nada, siempre vamos a estar limitados.

Dejemos los miedos atrás, la pereza. No pasa nada por intentarlo. Si no sale bien, otra vez será. Ya sabemos como no hay que hacerlo. Siempre aprendemos algo, tanto de los éxitos como de los fracasos, pues nos conoceremos mejor a nosotros mismos. Sabremos hasta donde podemos llegar.

Las canciones también nos dicen cosas a tener en cuenta

El otro día iba en el bus y, un poco antes de bajarme empezó a sonar una canción que ya conocía desde hace algunos años. Hasta el momento en que me fui a bajar del bus no me había parado a oír la letra, la cantaba cuando estaba en su auge, pero nunca había prestado atención a la letra. Cuando me bajé del bus, seguía cantándola y me gustó lo que decía. Me acordé del blog y pensé en ponerla y compartirlo con vosotros.

Puede ser que me haya equivocado una y otra vez,
pero esta vez es cierto que todo va a ir bien,
lo siento aquí en el pecho, y en tu cara también
Y debe ser que pienso igual que ayer, pero del revés
todo se ve mas claro, más fácil, no sé.
Las cosas se van ordenando solas, sin querer,
y dicen que si una puerta se cierra se abre otra, no sé,
más grande, más bonita y mas fácil que ayer…
más fácil que ayer…
y esta vez, en vez de una puerta, viene un ventanal
muy sólido, muy fuerte y con vistas al mar…
con vistas al mar…

Y puede ser que me equivoque otra vez, 
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien…..
Y puede ser que me equivoque otra vez,
y puede ser que vuelva a perder
pero hoy la vida me dice
que me toca a mí eso de sentirme bien…..

(la canción sigue, pero ya se repite).

“Puede ser”. Conchita.

Lo que más me gusta de lo que dice la canción es que, aunque nos equivoquemos, también tenemos derecho de sentirnos bien y no tenemos que estar culpándonos y sintiéndonos mal por ello. Si nos equivocamos, ya hemos aprendido que no debemos hacer lo que hicimos. Si no nos equivocamos nunca, difícilmente podamos discriminar entre lo bueno y lo malo. Es importante equivocarse y aprender de la experiencia.

Es importante no desfallecer, no abandonar. Aunque se cierre una puerta, otra se abrirá. Tarde o temprano, se abrirá. Hay que persistir y seguir intentándolo una y otra vez. Si lo que estamos haciendo, falla una y otra vez, es importante cambiar de estrategia.

Otra cosa que me llama la atención es que dice que, de pronto, parece que todo es más fácil y todo se ve más claro. A veces, cuando tenemos algún problema y nos agobiamos, si no dejamos de darnos vueltas, podemos agobiarnos más y llegar a estar peor. En esas ocasiones, es mejor dejarlo de lado y volver a enfrentarse al problema más tarde. Entonces podremos verlo con mayor claridad y encauzar el problema con mayor bienestar y tranquilidad. A mí me ha pasado varias veces y, cuando no dejo de darle vueltas, lo único que consigo es empeorar las cosas y, al dejarlo y volver más tarde; todo me sale mejor.

¿Qué opináis vosotros de lo que dice la canción? ¿Estáis de acuerdo, en desacuerdo? ¿Creéis que es útil? Cualquier comentario es de agradecer. Podemos compartir opiniones, etc. 

¡Un saludo!

Todos somos artistas

Todos somos artistas

La mayoría de nosotros nos sentimos incómodos si nos vemos como artistas y, sin embargo, cada uno de nosotros lo es. Cada día, con cada elección, creamos una obra de arte única. Algo que sólo uno puede hacer… La razón por la que naciste fue para dejar tu marca indeleble en el mundo. Esa es tu autenticidad… Respeta tus urgencias creativas… apuesta por la fe… descubrirás que tus elecciones son tan auténticas como lo eres tú. Es más, descubrirás que tu vida es todo lo que se supone que debe ser: un alegre soneto de acción de gracias.

“Sara Ban Breathnach en Fish”.

Recomiendo el libro Fish, pues es muy motivador, entretenido y fácil de leer. Algo muy importante para sentirnos bien cada día es elegir la actitud con la que queremos empezar el día y ser consecuentes con ello. Todo depende del cristal con que se mire, esto es, la actitud que tomemos en nuestro trabajo, quehaceres diarios, etc.

Publicado por Silvia A. en 14:41

vía Clases particulares: Todos somos artistas.

REFLEXIONES DIARIAS: Reflexión – El papel arrugado

REFL

El papel arrugado.

Un niño que tenia un carácter impulsivo y lo hacia reventar en cólera a la menor provocación…. la mayoría de las veces después de unos de estos incidentes se sentía avergonzado y se esforzaba por consolar a quien había dañado. Un día su maestro, que le vio dando excusas después de una explosión de ira, le llevó al salón y le entregó una hoja de papel lisa y me dijo: – ¡Estrújalo! Asombrado obedeció e hizo con él una bolita. – Ahora -volvió a decirle- déjalo como estaba antes. Por supuesto que no pudo dejarlo como estaba, por más que trato el papel quedó lleno de pliegues y arrugas. – El corazón de las personas -le dijo- es como ese papel… La impresión que en ellos dejas, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues. Aprende a ser más comprensivo y paciente. Cuando sientas ganas de estallar, recuerda ese papel arrugado. La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar…Más cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras… Luego queremos enmendar el error pero ya es tarde.

Moraleja:

Aprenda a ser más comprensivo y paciente…. cuando sienta ganas de estallar recuerde ese papel arrugado….. La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar….. Mas aun cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras….. Luego queremos enmendar el error, pero ya es tarde y todo se hace más difícil.

“Habla cuando tus palabras sean tan dulces como el silencio”…… porque es preferible el silencio del sabio a las palabras del necio…. dice mas el sabio callado que el necio hablando… aquel guarda silencio para preguntar lo que ignora y este ultimo multiplica las palabras para decir lo que no sabe……

vía REFLEXIONES DIARIAS: Reflexión – El papel arrugado.

Es un post que vi hace un mes en un blog y me gustó muchísimo la forma de contarlo.

30 de Abril

“Dedicarse cada día a mejorar la aceptación de uno mismo, constituye una ardua tarea espiritual. Éste es uno de los motivos por el que no se lleva a cabo. Pero si tiene usted la disciplina necesaria para perseverar, descubrirá que la verdadera aceptación de sí mismo es lo opuesto a ser indulgente con su persona, y que es mucho más difícil. Ése es el camino que conduce a la claridad”.

Nathaniel Branden.

Nadie dijo que fuera fácil. Sin embargo, aunque sea una tarea difícil, siempre conlleva satisfacción por el simple hecho de sentirse bien consigo mismo sin traicionarse. Siempre va a haber personas a quienes no agrade nuestra forma de ser, por lo que no deberíamos dejarnos guiar por eso y no ser nosotros mismos delante de los demás.

Sólo se vive una vez.

Nuevo blog

¡Hola!

Acabo de crear este blog, con la intención de tener un lugar interactivo donde fomentar el optimismo y mostrar otra forma de ver la vida. Hay otra manera de reaccionar ante los problemas, los enfados, etc. En definitiva, aprender a ver la cara positiva de las cosas que percibimos como negativas en nuestra vida, como son los errores, frustraciones, etc.

Dejo una cita de Nathaniel Branden:
“Si aportas mayor lucidez a las cosas que haces cuando sientes miedo o ira, te darás cuenta de que existen otras opciones”.

Cuando estamos enfadados, por ejemplo, sólo sentimos nuestra ira y no vemos más allá de nuestro enfado. En esos momentos no vemos las opciones reales que tenemos y sólo gritamos, decimos cosas de las que luego nos arrepentimos y no hacemos o hacemos mal las tareas que realicemos. Estaría bien, pararnos a pensar cómo nos sentimos, qué ha ocurrido para estar así, qué opciones tenemos y cuales serían sus consecuencias y elegir la opción más ventajosa. Por ejemplo, si discutimos con un amigo, la opción que considero más ventajosa es hablar con esa persona sobre cómo nos sentimos, qué nos ha hecho sentir así y hablarlo con esa persona para llegar a una solución. Así nos sentiremos mejor nosotros, se sentirá mejor la otra persona y nuestro día será mejor, rindiendo más en nuestras actividades, por ejemplo.
Un saludo.